El descuadre de la aritmética del miedo por falta de policías
(Te invitamos a leer a continuación el análisis que el doctor Luis Avilés, director de investigaciones en Km0, publicó en El Nuevo Día sobre la supuesta "falta de policías" desde la evidencia. Columna original disponible AQUÍ.)
Cuando leí “la matemática de la calle y de los precintos no miente” sentí que se me fundió un racimo de neuronas en el cerebro. Eso de que las matemáticas no mienten fue lo que nos dijeron quienes endeudaron al gobierno de Puerto Rico y luego se opusieron a auditar la deuda que ellos mismos crearon.
Citar estadísticas de la reducción de policías y deliberadamente ignorar otros datos policiales infunde un miedo al crimen que no corresponde con nuestra realidad. Desde el 2011, la cantidad de policías se redujo en un 37%. Sin embargo, no se comenta con igual frecuencia que en ese mismo período los homicidios se redujeron en un 60%. Tampoco suele presentarse que se redujo el hurto de autos en un 73% y los escalamientos en un 85%.
Aunque parezca contradictorio, en los últimos 15 años hemos tenido menos policías y menos criminalidad. Y no fue que la Policía descubrió una fórmula de efectividad pues una reducción similar de múltiples delitos también ocurrió en Estados Unidos, según documentado en el libro Crime Wave de James Tuttle. Cierto es que hemos presenciado crímenes que han consternado a todo el país. Pero la gravedad moral de unos delitos no puede confundirse con su frecuencia.
El Estudio de Necesidades de Asignación de Recursos del Negociado de la Policía, concluyó en el 2018 que se debería aumentar la cantidad de oficiales en poco menos de 500. Quienes realizamos investigaciones en política pública sabemos que los resultados de una compañía de consultores a contrato tienen cierto parecido con los algoritmos de Chat GPT y de otras aplicaciones de inteligencia artificial. Sus resultados siempre dependen de la información con que se alimente su modelo. Y si sus premisas son cuestionables, el resultado numérico puede ser matemáticamente correcto, pero carecerá de validez.
Ese estudio utilizó un modelo de “análisis de carga de trabajo” que no consideró para nada las entonces ya decrecientes tendencias en los delitos del país, pero sí tomó en cuenta las horas extras pagadas a policías. Hay que recordar que para reprimir el derecho a la protesta, la Policía gastó cerca de $630,000 solo en horas extras para 534 oficiales movilizados a la playa Los Almendros en Rincón. Ese tipo de gasto en horas extras, que en nada promueve la seguridad pública, alimenta un modelo matemático que luego termina justificando un aumento en la cantidad de policías.
Actualmente, en casos de personas en una crisis emocional se recurre a la Policía porque no hemos creado un cuerpo de profesionales de salud mental para atenderles. El cruel resultado es predecible, 61% de las personas en crisis emocionales intervenidas por la Policía de Puerto Rico terminan con una descarga eléctrica (“Taser”). Así le pasó a Doña Milagros, una señora de 69 años y 5 pies de estatura, con historial de problemas de salud mental, quien atemorizó a un policía por agarrar un palo de escoba en las manos y terminó tirada en el suelo con una descarga eléctrica. ¿Para estas intervenciones es que hacen falta más policías? ¿Por qué no reducir esas múltiples funciones que hoy tiene la Policía y hacer que su personal se enfoque en la investigación de crímenes? Aquí expongo otro dato, en algunos años se han esclarecido menos de 1 de cada 3 homicidios.
En una actividad en el balneario de Boquerón contra el Proyecto Esencia convocada por líderes religiosos escuché la voz calmada y firme de una reverenda de la Iglesia Presbiteriana, quien expresó “Si proceden a construir Esencia, les aseguro que esto se convertirá en nuestro próximo Vieques”. ¿Acaso quieren aumentar el número de policías para que a fuerza de macanazos, gases lacrimógenos, arrestos y balas intenten contener la rabia de un pueblo que defiende el acceso y disfrute de sus playas?